2/26/2015

E A T: Sobre Economía de la Educación


ACERCA DE ECONOMÍA Y ADMINISTRACIÓN DE LA EDUCACIÓN

¿Qué indicador se utiliza en el trabajo para medir la desigualdad en la distribución del ingreso? ¿Cómo es la lectura de su medición?
El funcionamiento de la economía que centra el estudio en una serie de variables claves, que permiten establecer objetivos concretos y diseñar la política macroeconómica, entre los objetivos de la economía, el indicador es un instrumento de medición destinado a conocer una situación determinada. Su utilidad permite reconocer y analizar la situación socioeconómica y las tendencias  del conjunto de la población y grupos sociales específicos a fin de planificar acciones destinadas a mejorar sus condiciones de vida. La medida de las desigualdades, a través del Coeficiente de Gini, es una herramienta a través de datos estadísticos y representaciones visuales que permite ver la desigualdad de ingresos de comparación internacional. De esta manera, muestra que los países de la región tienen amplias brechas, constata la expresión de las desigualdades en América Latina en la concentración del ingreso. Se utiliza para medir la desigualdad de los ingreso, dentro de un país, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual. El índice de Gini es el coeficiente de Gini expresado en porcentaje y es igual al coeficiente de Gini multiplicado por 100.  Aunque el coeficiente de Gini se utiliza sobre todo para medir la desigualdad en los ingresos, también puede utilizarse para medir la desigualdad en la riqueza. Este uso requiere que nadie disponga de una riqueza neta negativa.

¿Cómo es la distribución del ingreso en América Latina?
América Latina es el continente más desigual del mundo, registra a pesar de los progresos, millones de pobres y los más elevados niveles de desigualdad del globo. El documento muestra el diagnóstico del comportamiento global desde una mirada macroeconómica y las medidas gubernamentales, con un fuerte rol del Estado que tiendan a avanzar en acciones de carácter redistributivo a fin de afrontar las inequidades en el acceso a recursos que presenta la región. En el marco de los objetivos de las políticas distributivas, se pone el foco de atención en la equidad (distribución) en la distribución de los recursos con inversión en el presupuesto. Las condiciones socioeconómicas demandan que la planificación asuma un rol central en la redistribución de los mismos. El avance en las leyes permiten garantizar el acceso y en el financiamiento, prioridades de la política en materia educativa, se diseña un modelo educativo para un modelo socioeconómico. Para ello, serán posibles inmensas transformaciones basadas en criterio de justicia distributiva. Es clave disponer de mayores recursos para los sectores más desfavorecidos y generar las condiciones para garantizar el derecho de todos reconociendo la diversidad de contextos y justicia educativa.

¿Cómo es el desempeño educativo en América Latina?
La problemática de las desigualdades en América Latina no sólo condiciona la calidad y la igualdad educativa sino que va aparejada con la marcada debilidad de sus sistemas educativos. Los cambios políticos, sociales y económicos han acentuado las desigualdades sociales, no solo expandieron la brecha entre los sectores de mayores  y menores ingresos, sino también en lo que respecta a condiciones laborales, el origen territorial, el género, la etnia, la edad y las desigualdades de expectativas e intereses de los estudiantes y sus familias. A mediados de los 70, los indicadores de pobreza, desempleo y desigualdad se conjugó con una mayor concentración de la riqueza en las clases medias-altas, de modo que se produjo aumento de las desigualdades sociales.
Para pensar las desigualdades educativas, es necesario tener en cuenta que la institución escolar no solamente reproduce las desigualdades sociales sino que produce sus propias marcas exclusoras.

¿Cuál es el diagnóstico para Argentina sobre el nivel de desempeño educativo y su contraste con el grado de equidad en la distribución del ingreso?
La situación de las desigualdades sociales en Argentina sigue siendo crítica. En términos educativos, las brechas sociales tienen efectos profundos sobre la justicia educativa. Las pruebas PISA muestran el impacto del entorno socioeconómico de los alumnos en los aprendizajes y se contempla la relación estadística entre la oferta educativa de las escuelas y el nivel socioeconómico de los alumnos.
El desempeño de los aprendizajes en campos específicos del conocimiento (Ciencias, Lectura y Matemática), muestran que la Argentina mantiene resultados de calidad muy por debajo del promedio de países desarrollados de la OCDE. Estos resultados revelaron un deterioro: “La desigualdad influye en la calidad educativa”, ya que los países con mayor equidad (distribución de la riqueza) son los que tienen mejores resultados en el aprendizaje. (PISA 2010). Esto indica, la cohesión social es un factor clave de la calidad educativa.

El Ministerio de Educación de la Nación a través de diversos fondos directos o programas, delega a las provincias la dirección y administración de los recursos con programas universales que alcancen a todo el universo educativo estatal, como los Planes de Mejora Institucional o el reparto de computadoras portátiles.

Políticas Educativas:
§  Fondo Nacional de Incentivo Docente
§  Infraestructura y equipamiento
§  Innovación y Desarrollo de la formación tecnológica
§  Implementación del Programa Conectar Igualdad


“La educación como factor de inclusión y cohesión social”

Argentina se ubica entre los países de la región que históricamente tuvo menores desigualdades, con una base de sectores medios muy amplia. Sin embargo, en el período iniciado en 1975, en las puertas de la última Dictadura Militar, fue el país de la región donde más aumentaron las desigualdades sociales al menos hasta el año 2003. El documenta permite comparar la evolución de los indicadores de equidad en la distribución de recursos educativos luego de la mayor crisis social y económica de la historia Argentina 2001 y de la recuperación económica posterior, que plantean un nuevo escenario en la distribución de la riqueza, y nuevas relaciones entre ésta y la distribución de la oferta educativa.
A partir del año 2003, se produjo un importante cambio en el rumbo económico del país: comenzó un período de crecimiento sostenido del producto del 8% anual por nueve años, la tasa de desocupación pasó del 20% al 8%, y se redujo ostensiblemente la pobreza. La Argentina vio elevar sus desigualdades de 0,36 en el Coeficiente de Gini en 1975 a 0,53 en 2003, acercándose notablemente al promedio de la región, que no varió durante ese mismo período (pasó de 0,56 a 0,59).
El papel de la educación en el nuevo modelo socioeconómico a partir de mayo de 2003, es considerada el factor de cohesión y desarrollo humano que permite la inclusión de todos. Para ello, se definen estrategias que el aseguren las condiciones para el acceso a la educación, herramienta que construye identidad nacional. En este contexto político, se definió la equidad educativa como la distribución justa de las condiciones de aprendizaje según los puntos de partida de los sujetos, considerando sus diferencias y permitiéndoles a acceder en plenitud a la garantía de sus derechos. En este contexto concebir a una sociedad que combine un mayor crecimiento económico con más justa distribución de la riqueza, sustentada en más empleo e innovación científica – tecnológica, combinando educación con el mundo productivo, serán claves para alcanzar justicia como criterio fundamental.


La igualdad educativa, será un principio irrenunciable, no sólo como actitud ética, sino como responsabilidad institucional, dando las posibilidades a todos, independiente de su condición social.

 Por Soledad López



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